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junio 22, 2010 / Diego Laje

Hanoi… shit…

Viajé por primera vez a Vietnam en estricta misión de descanso. Sin cámaras y sin imaginar que me arrepentiría.

Conozco personalmente a una muestra muy representativa de los mejores reporteros que cubrieron la hiperfamosa guerra, incluyendo a Peter Arnett y Jim Laurie, escuché sus historias y anécdotas. Pero lo que me esparaba entre cervezas cerca de Hanoi estaba muy por encima de mis expectativas.

Tomamos un crucero para flotar en los alrededores de la Bahía Halong, un paisaje lindísimo y una buena oportunidad para nadar en el mar. Había un grupo de neocelandeses en el barco, hombres mayores, muy graciosos. Solos y con aspecto muy cervecero.

Casi por accidente, uno me contó lo que nunca hubiera imaginado: él era uno de los poquísimos de su país que habían participado en las acciones, fueron unos 750 en total. Me contó que pasó tres años en el país durante entre 1968 y 1970, lo que coincide con la mayor presencia de tropas de ese país en Vietnam. Dijo que estuvo cerca de Saigón, eso también se condice con el emplazamiento de un grupo de artillería de ese país, que asistía a tropas estadounidenses.

Era la primera vez que volvía a donde había dejado “sus años mozos” con un fusil en la mano. Dijo tener muchas pesadillas y flashbacks de la guerra.

En medio de una atmósfera de diversión y cerveza logré crear un ambiente de charla para conocer más sobre su historia. Y ahí fue cuando me quedó claro que era quien decía que era: casi se quebró al intentar un minuto de memoria sobre la guerra.

No era el momento.

La historia me eludió, por poco, y casi cuento otra historia de la guerra de Vietnam.

Entre tanto, el hombre en cuestión ya debe haber llegado a Ciudad Ho Chi Minh (ex Saigón) en su recorrido por ese país. Quizás, en el calor, debe estar mirando por la ventana de su hotel; quizás recordando su pelea allí, los amigos que perdió, todo lo que nunca volverá y su lucha que no termina. Pero, seguro, la primera línea de la película Apocalipsis Now se le debe haber caído de los labios: Saigon, shit, I’m still in Saigon, lo que se traduciría como “Saigón, mierda, sigo en Saigón”, un lugar que -hasta ahora- no pudo abandonar.

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