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junio 12, 2010 / Diego Laje

La pregunta animal

A veces cómo se hace una pregunta hace la diferencia. Y este fue el caso.

Hace ya varios días me entrevisté con Francisco Santos, vicepresidente colombiano. La entrevista completa produjo esta nota que difundió AFP y recogieron varios medios.

Pero lo que más repercusión tuvo fue una conversación de unos pocos minutos que tuve con el funcionario y se plasmaron en un microinforme que estimo, debe haber sido mi trabajo más reproducido hasta el momento. Una versión de ese informe está aquí.

La cosa fue así: antes de la entrevista, durante mi preparación previa, vi que Santos había estado prisionero de narcos en Colombia y que era un reconocido activista por la no violencia en la política. Para quienes esto es dato conocido cabe aclarar que cubro Asia, y que si quieren podemos discutir sobre Wen Jiabao o Hu Jintao u otros personajes conocidos de esta parte del mundo. Para entrevistar una figura latinoamericana necesito mucha preparación.

Kirchner, el expresidente argentino, había sido electo secretario general de Unasur, la comunidad sudamericana de naciones, el día anterior -lo que resultaba en realidad la noche anterior de Hong Kong. Cuando pocas horas después de la elección me encontré con Santos fui el primero en aparecer con el dato y la búsqueda de una reacción.

Esperando una respuesta fuerte, no formulé la pregunta en el formato clásico: “¿qué opinión tiene de la elección de Kirchner al frente de Unasur?” Necesitaba una reacción y preparé la pregunta muchas horas antes del encuentro con el funcionario.

La pregunta que preparé y formulé decía algo como: “habiendo usted pasado lo que pasó en manos de narcotraficantes, siendo usted un activista en contra de la violencia y los secuestros, ¿qué le parece que ahora la voz cantante de nuestra región sea un hombre que se ha prestado a la farsa de los rehenes de Chávez en la jungla?”

Para contexto de la pregunta, ver esta nota de La Nación de Argentina.

La pregunta no daba escapatoria. Un hombre que alcanzó una de las posiciones más importantes en el gobierno de su país por su lucha contra los secuestros y la violencia, no podía decirme un “sin comentarios” como resultado de una pregunta tan agresiva.

Sin embargo la respuesta fue “sin comentarios.”

En ese instante sentí cómo se me desfiguraba la cara, seguramente mis ojos se salieron de sus órbitas y enseguida vio que su respuesta estaba muy fuera de lo esperable y -en realidad, era un titular en sí. Santos no puede no tener opinión sobre lo que pasó con supuestos rehenes en la jungla colombiana.

Y ahí fue donde agregó los comentarios que se reprodujeron de alguna manera u otra en casi todos los diarios sudamericanos.

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