Skip to content
julio 14, 2008 / Diego Laje

La insegura seguridad olímpica

Una de las particularidades de la seguridad antiterrorista es la inteligencia. Un problema de los servicios de inteligencia es que constantemente demuestran proveer un mal servicio y, además, poco inteligente.

En China, hay una cultura del secreto que roza la religión. Para ilustrar el caso puedo contar un incidente poco feliz después de cubrir el Foro Boao. Para los que no están al día con este Foro, viene a ser algo como Davos pero en Asia. Mas información en este vínculo. Volviendo al hecho, tomamos un avión de línea para retornar a Pekín y después de subir a todos los pasajeros la máquina se pasó casi una hora parada en la pista. Luego, llegó una enorme comitiva que ocupó el frente de la aeronave. Cuando se hubieron sentado, despegamos. Volamos horas y el avión estaba dividido. Parecía que un dignatario presente en el foro tomó el frente de la máquina, junto con su comitiva. A sabiendas de los riesgos que implica compartir el avión con un jefe de gobierno o gran figura, no estaba del todo contento por viajar con gente que además de arriesgar mi vida era impuntual. Al llegar a Pekín nos mantuvieron sentados durante varios minutos, esperando que la comitiva salga del tubo de aluminio en el que tuvimos que convivir. Una vez terminado el proceso, abandonamos el avión. En el camino de salida, una vez que no quedaba casi nadie a bordo, le pregunté a la jefa de azafatas quién había viajado con nosotros. “No le puedo decir, arriesgo mi trabajo” me contestó con un tono marcial.

Ridícula respuesta, ya que como buen periodista sólo buscaba que me confirme que viajaba con la comitiva Jakaya Mrisho Kikwete, presidente de Tanzania. La delegación era visiblemente africana y él fue el único dignatario africano en ese evento. Además, vamos, me pusieron en la “línea de fuego” de alguien, lo menos que me pueden decir es de quién; una vez que ya estaba lejos de ese lugar.

Pero el secreto es una religión en China. Y las estupideces que uno escucha como la escrita arriba servirían para escribir volúmenes de testimonios cómicos. Junto con esta cultura, cabe ilustrar la serie de medidas paranoicas que se tomaron para minimizar todos los riesgos antes de los Juegos y es interesante ver su impacto económico.

El problema sería que una vez más el mutismo arriesga mi vida y la de todos los demás que tienen previsto estar en Pekín para los Juegos Olímpicos.

Los servicios secretos chinos se jactan de “tener todo bajo control” para los próximos juegos. Pero, ¿cuánta información comparten? ¿Cuánto sabe la mano derecha sobre lo que hace la mano izquierda? Estos interrogantes resuenan en todo el mundo. La pregunta principal es, ante tanta competencia y secreto entre los departamentos de seguridad interior, ¿sería posible pensar que uno tenga información que otro necesite y que ésta no circule?

Mi mejor intuición me hace responder a esa pregunta con un sí. Pero no es sólo mi intuición lo que cuenta. Por ejemplo, Pekín prometió terminar con la piratería, sin embargo ayer compré DVDs falsificados como siempre. Si la policía del barrio no informa a las autoridades correspondientes dónde funcionan los gigantescos y evidentes locales de venta ilegal de films, o por otro lado, si quienes deben asegurar el cumplimiento de una promesa tan simple no pueden, no saben o no quieren hacer su trabajo ¿qué tipo de confianza debo tener en las fuerzas que están encargadas de neutralizar acciones terroristas? Habrá centenas de miles de efectivos de seguridad movilizados a Pekín, ¿vendrán para molestar a los que no hacemos nada malo o realmente harán su trabajo? ¿Cantidad es calidad?

Pero esto tampoco es lo que más preocupa. Mi padre, que vivió amenazado durante años, me dijo una vez: “si te la quieren dar, no hay guardaespaldas que te salve”. Y remató, “lo importante es actuar de manera tal que no te la quieran dar”.

El gobierno concentra sus esfuerzos antiterroristas en los musulmanes de la región de Xinjiang, en el oeste del país. Hubo informes periodísticos sobre chinos, presumiblemente de Xinjiang, entre los Talibán; sustancio esto, entre muchas fuentes, con esto, esto y esto. Sea quien sea que pasó por allí no es un amateur. Y estos hombres entrenados llevan pasaportes chinos, por ende están exentos de los “estrictos controles” a los que las visas ahora están sujetas. China realizó una cantidad de operaciones para prevenir la amenaza del terrorismo islámico de Xinjiang, hay un seguimiento aquí. Pero junto con estas operaciones, del todo cuestionables, cometieron la estupidez de -según informaron pocos medios, demoler una mezquita.

Lo que me deja con otra pregunta, si unas caricaturas causaron muertos e incidentes ¿cuál sería el resultado de semejante provocación? No me la quiero responder. Espero cubrir historias felices y de color durante los Juegos, para desastre, ya me alcanzó este año con el terremoto de Sichuan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: